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Segunda parte de la entrevista al Partido de la liberta individual

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¿Qué valoración hace el P-Lib de la situación actual de la Unión Europea?

No somos euroescépticos pero sí radicalmente críticos con el rumbo de la construcción europea. Lo que tenía que ser una federación y un mercado común libre se está transformando a pasos agigantados en una monstruosa estructura político-burocrática, totalmente incontrolada y muy costosa para todos los europeos en dinero y en libertad.

 Creo que ha llegado el momento de liberar a Europa de Bruselas.

 En sentido figurado, por supuesto.

No tengo nada contra la capital belga pero sí contra gran parte de lo que sucede en ella: corporativismo, lobbies que compran regulaciones liberticidas de todo tipo, un parlamento inoperante pero hiperprivilegiado y un gobierno que no está sometido ni al control ciudadano ni al escrutinio del público.

A diferencia de los euroescépticos como Nigel Farage, lo que promuevo no es que los Estados nacionales recuperen la soberanía cedida, sino que ésta se devuelva a sus legítimos propietarios, que son los ciudadanos.

Al final, lo importante no es que una competencia o una infraestructura, o una decisión, competa a Bruselas, a Madrid, a Barcelona o al ayuntamiento que sea, sino que se devuelva a la sociedad civil, al mercado.

 Lo importante es replantear la construcción europea para hacer de nuestro continente un espacio de libertad personal y económica plena, donde el Estado en cualquiera de sus cuatro niveles, desde el europeo al municipal, pinte cada vez menos y no pueda intervenir la economía, condicionar la sociedad ni dirigir la cultura.

Dentro de su estrategia electoral para estos próximos comicios, el P-Lib ha sorprendido por dar una gran importancia al voto de residentes rumanos en España. ¿A qué se debe esta cuestión y qué pretenden obtener con ella?

Nos interesan todos los europeos residentes en España.

Hay grandes comunidades de alemanes, británicos y otros ciudadanos de la Unión que en su mayoría han venido como profesionales, directivos o expats, incluyendo un gran contingente de jubilados; y hay también comunidades muy importantes de ciudadanos de Europa oriental que llegaron en busca de un futuro mejor en nuestro país.

A ellos, como a los propios españoles, los gobiernos de Rodríguez Zapatero y Rajoy les han decepcionado por su insistencia en una política económica nefasta, de altísimos impuestos y enormes trabas a la creación de empresas y de empleo.

 La comunidad rumana es la mayor de todas las que viven en España, no sólo de las europeas.

Una gran parte de estos nuevos ciudadanos desea permanecer en España.

Es aquí donde paga los impuestos brutales y confiscatorios que exige el señor Montoro, y es aquí donde cada ley y cada decisión política les afecta como a cualquiera de nosotros.

Sabemos que las demás formaciones políticas apenas han tendido puentes ni hacia el sector rumano de nuestra población ni hacia los demás extranjeros que viven en España, y queremos abrir nuestras puertas a esas personas. Somos compañeros de los liberales rumanos en la Internacional Liberal y trabajamos juntos para que las ideas de la libertad avancen en ambos países.

El P-Lib es una formación joven y con un presupuesto muy alejado de las dos grandes formaciones que prácticamente monopolizan la vida política nacional. ¿Cómo es posible competir contra el PP y el PSOE para un partido como el suyo, que no tiene acceso a los millonarios fondos públicos que se reparten las formaciones con presencia parlamentaria?

Bueno, nuestro marketing lógicamente ha de ser intensivo y no extensivo.

Nosotros no nos dirigimos indiscriminadamente al conjunto de la población ni aspiramos a ser un partido de masas, por más que estamos convencidos de que nuestro programa beneficia a toda la población.

Nuestro camino es diferente al de otros partidos. Todas estas “marcas blancas” que ahora están surgiendo como válvulas de escape ante el derrumbe del PP-PSOE tienen discursos suficientemente vagos y buenistas como para incorporar fácilmente a cualquier ciudadano.

Tienen más eslóganes que propuestas y más publicidad que ideas. Ellos apelan a la gente por el lado sentimental con un par de ideas-fuerza y con ambigüedad calculada en cuanto al resto de cuestiones.

Nosotros exponemos a las claras nuestras ideas y nuestro programa entero, tratamos de convencer a las personas y las invitamos después a incorporarse.

Sabemos que somos un partido de nicho, pero ese nicho en toda Europa es influyente, muchas veces incluso determinante. Hay partidos liberales que son primera o segunda fuerza política en países como Holanda o Rumanía.

Muchos otros son decisivos en la formación de gobierno. Por lo tanto nuestra apuesta, sin ser de masas, sí es pragmática porque creemos posible llegar a ser una de las formaciones con representación en el futuro mapa político español. Para ello hace falta una combinación de tiempo y dinero. Cuanto más de éste último, menos del primero, o al revés.

La batalla de la financiación es crucial por lo tanto.

¿Ha supuesto la Unión Europea un aumento de las libertades económicas e individuales o, por el contrario, ha atenazado aún más a las personas y las empresas al crear una nueva estructura política y burocrática?

La UE ha servido para que la libertad personal se homogeneíce en todo el continente, ya que en algunos países estaba aún más reducida que en otros, caso por ejemplo de los países con dictaduras recientes.

Sin embargo, la UE en su conjunto responde a la misma tendencia que vemos en todo el planeta: reducción de la libertad individual y refuerzo de las autoridades públicas. En materia económica, la Unión Europea juega un papel nefasto al mantener contra viento y marea el sistema socialdemócrata caracterizado por unos impuestos elevadísimos y un dirigismo económico asfixiante.

Y en materia de derechos y libertades, vemos cómo también estamos retrocediendo, sobre todo en cuanto a la libertad en Internet.

Los liberales y sobre todo los liberales libertarios, debemos organizarnos para ser un freno a esa tendencia y llegar a invertirla.

Hoy los ciudadanos ven cómo la socialdemocracia se desmorona ahogada en deuda, porque sencillamente es insostenible, pero la única alternativa publicitada es el llamado socialismo del siglo XXI, que en realidad es el mismo del XX.

Los liberales tenemos que ser una alternativa de conjunto, de sistema. No somos un jugador más dentro del sistema de ayer que hoy está ya decrépito, sino los pioneros del sistema político y económico de mañana, mucho más natural y espontáneo, basado en la libre acción humana.

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