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Las cosas como son

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Que negro aquí, que negro allá. Patadas iban  y venían. No importó que los niños vieran a sus ídolos en un ridículo digno más de un partido de canchas abiertas en La Sabana que de lo que creen ser estos jugadorcitos de nuestra “primera división” y hasta en minúscula lo pongo.

Mientras esto ocurría todos los morados celebrábamos tan vil actuación en cancha herediana, cantamos la goleada en twitter o Facebook, como si fuera nuestra, dándonos ánimo con triunfos ajenos típico de la doble moral en nuestra idiosincrasia.

Pero cuando nosotros los incrédulos aficionados al futbolito nacional aplaudíamos la actitud de la dirigencia de ambos clubes (Herediano y Alajuela) por aceptar los fuertes castigos, como debía ser: Plop!

Alajuela apela la justa sanción aplicada a Jonathan Mac Donald y a Elías Palma. En otras palabras: tranquilos ustedes hagan lo que mejor saben hacer vuelen  patadas que nosotros nos encargamos del resto.

Al día siguiente estos jugadorcitos pidieron disculpas y nadie los encaró, nadie pidió explicaciones de su comportamiento, nadie los dejó en evidencia. Como casi siempre fuimos complacientes.

Que mala señal la que dieron estos jugadorcitos de canchas abiertas y que mala señal la que están dando los dirigentes, en este caso de Alajuela y que pésima señal de algún sector del periodismo deportivo de este país.

Claro que deben explicaciones, claro que deben ser sancionados fuertemente, claro que deben ser expuestos ante la opinión pública. ¿Cuál es la diferencia entre ese pleito y otro protagonizado por Froylán Ledezma en las afueras de un bar hace algunos años?

futbol

Ninguna, ambos hechos son reprochables pero a  Froylán si lo persiguieron, si lo pusieron en su lugar. Claro en este caso Mac Donald, Palma y Barbosa al parecer actuaron con carta blanca con tremenda impunidad. Eso es lo que deja ver la dirigencia.

Y es que vamos más allá. Hubo personas que pagaron un boleto y faltaron 10 minutos por jugar porque alguien desde el banquillo le gritó a Elías Palma: tírese al suelo. Al tiempo que el popular “chunche” Montero le gritaba al árbitro en una de sus tantas genialidades: “11 menos 4=6”, en repetidas ocasiones, insistiéndole al árbitro que el partido no podía seguir.

Hoy Jorge Ortega de la UNAFUT insiste en los vacíos del reglamento que está aprovechando Alajuela. Los mismos que aprovechó Cartago, los mismos que aprovechó Limón, los mismos que en su momento aprovechó Liberia. No engañan a nadie.

Qué lamentable, que reprochable, que indignación ver como estos que se dicen profesionales y en quienes muchas veces postramos nuestras ilusiones patean, se lesionan, apelan y luego siguen jugando con total impunidad, con total pleitesía de los dirigentes y de algún sector de la prensa deportiva que son tan culpables como quienes se enfrentaron “a las patadas y manotazos”, como dijo el finado Parmenio Medina Pérez.

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